domingo, 19 de julio de 2009

FOTOS DE EMBAJADOR DE FERNANDO LUGO SIGUEN DANDO QUE HABLAR

FOTOS DE EMBAJADOR DE FERNANDO LUGO SIGUEN DANDO QUE HABLAR. Ver:

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LAS FOTOS DE ARMANDO
En perspectiva
Por Gustavo Olmedo

Sábado, 18 de Julio de 2009


Las difundidas fotos del ex senador y el futuro (¿) embajador, Armando Espínola, en una aparente fiesta de cumpleaños o despedida de solteros bien "caliente", ponen nuevamente en discusión temas complejos y difíciles de precisar.


¿Cuál es la importancia que tiene la vida privada en el quehacer de un hombre público o con un cargo gubernamental? ¿Se puede hablar de una ética privada y otra profesional, laboral o pública, sin ningún tipo de autocrítica o consecuencias de algún tipo? ¿Que es moral: lo público o lo privado? ¿Está completa la ética si se la limita, si se la confina a la vida privada, separándola de la política?


Vale recordar que el ser humano es uno, es decir, es un "yo" que se siente completo y satisfecho sólo cuando actúa como unidad, de manera no fragmentada según las circunstancias y/o conveniencias. No hablamos aquí de una regla moral y social que se debe cumplir, sino de esa conducta que al final de cuentas es más correspondiente al deseo y exigencia de la persona, sea cual sea su origen: el hombre desea esa unidad, que es la única que le permite pleno desarrollo.


Y si hablamos de un político, la responsabilidad al respecto es mayor, pues está en juego el bien común.


Al respecto, Benedicto XVI, en su última encíclica Cáritas in Veritate, declara que: "El desarrollo es imposible sin hombres rectos, sin operadores económicos y agentes políticos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al bien común. Se necesita tanto la preparación profesional como la coherencia moral".


Pero, por otro lado, hay que reconocer que esa "coherencia" es imposible para cualquiera de nosotros, pues también está en nuestra naturaleza una sutil pero dolorosa contradicción que nos conduce a pocas o muchas fragilidades. Es por ello que no podemos sino asegurar que esa "correspondencia" que exige el corazón de todo ser humano solo es posible a través de una historia y una educación adecuadas, pero, sobre todo, mediante el apoyo de una compañía de personas, de amigos, de compañeros que verdaderamente buscan el bien de uno. En otras palabras, si estamos solos, el camino de esa "incoherencia insalvable" se vuelve no solo corriente sino hasta indiferente, y con el tiempo, ni siquiera ya somos capaces de medir sus consecuencias, volviéndonos hasta cínicos.


Al ex senador Espínola no nos corresponde juzgarlo en su vida privada ni escandalizarnos como fariseos por su actuar -sin dudas muy cuestionable-, sin asumir que en realidad tampoco somos capaces de tirar la primera piedra cuando hablamos de errores, fatales o no, públicos o no. Pero sí vale decir que mientras la ética o moral sigan siendo puras reglas que cumplir, la historia de hipócritas y fariseos, de ambos lados, seguirá gozando de muy buena salud. Si la ética no se sostiene es una razón estética, es decir, en una motivación de belleza y gozo personal, terminará siempre, a lo sumo, como tapete de algún "festivo" departamento.

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